
La comunidad educativa del Colegio María Auxiliadora de Santa Cruz vivió con profunda alegría y sentido pastoral el Triduo 2026, instancia que convocó a estudiantes de todos los ciclos en torno a una experiencia de encuentro con Cristo, inspirada en el lema “Con María, llamados a escuchar, libres para servir”.
En sintonía con el carisma salesiano y el Evangelio de las Bodas de Caná, la jornada se desarrolló a través de una propuesta formativa dinámica y significativa, ambientada en la experiencia simbólica de “Lumina, el pueblo perdido”. Este contexto permitió a las estudiantes reconocerse como protagonistas de una aventura que las invitó a mirar su realidad, escuchar con el corazón y discernir el camino a seguir.
En el Primer Ciclo Básico, las estudiantes participaron en actividades lúdicas y formativas que favorecieron el descubrimiento de la escucha como actitud fundamental. A través del juego, los símbolos y la reflexión guiada, comprendieron que en lo cotidiano pueden vivir el amor, el respeto y la ayuda a los demás, reconociéndose como agentes de bien dentro de su entorno.
Por su parte, el Segundo Ciclo Básico profundizó en el discernimiento de las múltiples voces presentes en la vida diaria. Mediante dinámicas de exploración, las estudiantes identificaron mensajes que contribuyen a su crecimiento y aquellos que dificultan su desarrollo personal. Inspiradas en el relato de las Bodas de Caná, reflexionaron sobre la importancia de escuchar la voz de Jesús, desarrollando trabajos colaborativos que culminaron en la creación de “mapas de misión”, donde plasmaron acciones concretas para vivir el mensaje evangélico. La jornada finalizó con la elaboración de compromisos de curso, fortaleciendo el sentido comunitario y el llamado al servicio.
En Enseñanza Media, la experiencia se orientó hacia un proceso de reflexión más profundo, centrado en el discernimiento y la toma de decisiones. A través de dinámicas simbólicas y espacios de diálogo, las jóvenes analizaron su realidad, las influencias que reciben y el impacto de sus elecciones. Inspiradas en María como modelo de escucha y confianza, construyeron una “brújula personal” basada en valores y convicciones, que les permitirá orientar su proyecto de vida desde una mirada cristiana. Asimismo, asumieron compromisos concretos como curso, proyectándose como jóvenes al servicio de los demás.
El cierre del Triduo se realizó en un espacio comunitario, donde los distintos cursos compartieron sus compromisos, dando testimonio de lo vivido durante la jornada. Este momento permitió evidenciar el trabajo realizado y fortalecer la identidad como comunidad educativo-pastoral que camina unida.
De esta manera, el Triduo 2026 se consolidó como una experiencia significativa que promovió en las y los estudiantes una vivencia de fe alegre, comprometida y profundamente enraizada en la espiritualidad salesiana. Acompañadas por María Auxiliadora, las jóvenes fueron invitadas a escuchar con atención, discernir con libertad y responder con generosidad al llamado de ser protagonistas del bien en su vida cotidiana.
Fuente: Ecos Santa Cruz